De repente estoy sola entre tanta gente,
de repente el frio se alía con mi vértigo,
y el día acompaña la melodía de no verte,
de solo tenerte cuando sueño contigo.
No eres dueño de ninguna de mis manías,
tampoco podrías evitarme sentir ese miedo,
no controlo cuando soy victima de tu anarquía
ni busco intentarlo cuando menos puedo.
De repente estoy sola entre tanta gente,
de repente creo que te veo entre la masa,
diferente, caótico, atento, fluorescente.
De repente te encuentro aquí, estoy viva,
y tragando saliva intento agarrarte,
pero no es tu mano y vuelvo a la deriva.
A la Mari.
Reynel.






